Peña Nieto y La Gaviota viven en pecado mortal

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A hora que el papa visito México, un nuevo escándalo sacude a la pareja presidencial y a la Iglesia Católica, ya que de acuerdo a una investigación realizada por la Revista Proceso y el equipo de la periodista Carmen Aristegui, el matrimonio eclesiástico entre Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera estuvo viciado de origen, por lo que técnicamente estarían viviendo bajo un amasiato, el cual es sancionado por la curia católica como pecado mortal.

Y es que de acuerdo a la información revelada, la boda entre el entonces Gobernador del Estado de México y la actriz de Televisa fue posible gracias a que el matrimonio de Rivera Hurtado con el productor José Alberto Castro fue anulado en medio de una serie de irregularidades que dejarían sin efecto el actual enlace nupcial de la pareja presidencial, según lo refiere el derecho canónico.

De acuerdo a las indagaciones, la pareja entre Angélica Rivera y José Alberto Castro se casó en el 2004 en una ceremonia íntima en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, ubicada en la colonia Roma de la Ciudad de México, la cual fue oficiada por el sacerdote Ramón García López.

Nueve días después, se llevó a cabo otra ceremonia en la playa Pichilingue, en Acapulco, en compañía de sus familias y amigos, donde realizaron “una ceremonia para dar gracias por el sacramento celebrado en la Ciudad de México”, pero que fue presentada ante los medios como la verdadera misa nupcial entre Rivera y José Alberto Castro. Dicho servicio religioso fue oficiado por el sacerdote José Luis Salinas Aranda, quien desempeñaba en ese entonces actividades pastorales para Televisa.

El origen del conflicto que se desató al día de hoy, es que Angélica Rivera y sus representantes legales, impugnaron ante El Vaticano el “enlace nupcial” celebrado en Acapulco y no el oficial, el cual se llevó a cabo en la Ciudad de México.

Para fundamentar la anulación de la boda entre Rivera y Castro, el equipo legal de la hoy Primera Dama con la asesoría del cardenal Norberto Rivera, alegaron que la “boda” celebrada en Acapulco no tuvo validez ya que se llevó a cabo fuera de un templo y la ofició un sacerdote impedido, que en este caso fue José Luis Salinas Aranda.

Para darle más efecto a la solicitud de nulidad nupcial, Norberto Rivera no sólo pidió la anulación inmediata de los efectos de la boda entre Rivera y Castro, sino que además, se sancionara a Salinas Aranda por simular actos sacramentales, lo que finalmente derivó en el castigo que constó en que el sacerdote fuera inhabilitado permanentemente, además de que se le prohibió residir en la Ciudad de México.

Ante tales atropellos, una parte de la grey católica en México mostró su indignación frente a El Vaticano al permitir que se sancionara a uno de sus miembros sin fundamento alguno, pues como quedó señalado, Salinas Aranda no ofició una boda en Acapulco, sino simplemente una misa de agradecimiento.

No importando lo anterior, el padre Salinas Aranda (fallecido en octubre del año pasado) al ser impugnado como un ministro impedido, provocó que el enlace matrimonial entre Rivera y Castro fuera anulado en fast track, mismo que fue finiquitado en menos de tres meses.


Pecadores sin acceso al Papa

Salvados los requisitos canónicos, el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, se casó el sábado 27 de noviembre de 2010 con la actriz Angélica Rivera en la Catedral de Toluca. Aunque el acceso a la prensa fue limitado, mucho se difundió sobre ese acontecimiento social de la esfera política mexiquense.

A casi seis años de la boda entre Enrique Peña Nieto y La Gaviota, un nuevo escándalo volvió a surgir, ya que dicho enlace nupcial esta viciado de origen, lo que deriva en que técnicamente la pareja presidencial vive en amasiato (Crimina Carnalis) ante la Iglesia Católica.

Lo anterior es así ya que la ceremonia de matrimonio oficiada en la Ciudad de México entre Rivera y Castro y sus efectos siguen vigentes, pues nunca se impugnó ante los tribunales Vaticanos, lo que deja sin validez la posterior boda entre Angélica Rivera y Peña Nieto.

Si bien existió dolo por parte de Norberto Rivera en su afán por anular el primer matrimonio de Angélica Rivera, lo cierto es que ante la Iglesia, la primera dama vive al día de hoy en amasiato con Enrique Peña Nieto, lo cual es gravemente penado por esa institución.

De acuerdo a las interpretaciones Vaticanas, el amasiato viola directamente el sexto Mandamiento de la Ley de Dios que dice “no fornicarás”. Es por ese motivo que el amasiato fija a la pareja continuamente en estado de pecado con todas sus consecuencias, en las que se encuentran el apartamiento de los Sacramentos como también se les priva de la gracia de Dios, en tanto no se separen los implicados o contraigan matrimonio eclesiástico.

Como pena, el amasiato contrae un pecado mortal, pues en la religión católica, es una falta grave que priva al alma de la gracia de Dios y de la bienaventuranza eterna, y el cual requiere del sacramento de la confesión para ser perdonado.

Viviendo pues en pecado mortal, tanto Enrique Peña Nieto como Angélica Rivera no podrían presentarse ante el Papa Francisco en su próxima visita a México, pues él viene en una misión pastoral y no como jefe de Estado.

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